Mustafa Tanha, el seguidor afgano del Elche CF

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Es lunes, 16 de febrero. El Elche acaba de ganar por un gol a cero en Ipurúa al Eibar. Una victoria importante. Un respiro. A cuatro puntos del descenso. Buen inicio de semana para un equipo y una afición acostumbrada a verse en los últimos puestos de la tabla desde el principio de la competición. Por no hablar de las cuitas en los despachos. Pero eso es otra historia.

Bien, vamos, se puede.

En la página oficial de Facebook del Elche CF empiezan a sucederse me gustas y comentarios. “Grande Tyton”, “Se merecen un monumento”, “Amunt Elche desde Valencia”, “Benditos”… A las 23:09 un tal Tanha Mustafa escribe lo siguiente: “Elche 1. 0 Eibar. Is that true???”. ¿Quién es este chico de Kabul que pregunta por el equipo franjiverde?

“Soy Mustafa, Tanha es mi apellido”, cuenta un par de días después a través del chat de Facebook. Mustafa tiene 21 años y vive en Kabul, donde trabaja como contable en una empresa de alfombras. Autodidacta, no ha ido a la universidad, estudia por su cuenta. “Soy musulmán y me gusta mucho el fútbol español. Aquí en Afganistán hay mucha afición a los equipos de España, sobre todo al Real Madrid y al Barcelona. Mis favoritos son el Barcelona y después el Elche -Messi es Messi, pienso-. El Elche es un gran equipo, me gusta cuando juegan bien, sigo sus partidos con otros equipos”, cuenta, disculpándose una y otra vez por su inglés. “Mi idioma es el persa, soy flojo en inglés”. Pero se le entiende perfectamente.

Es la primera vez que Mustafa habla con una periodista española. De hecho, es la primera vez que habla con un periodista. “Me ha hecho mucha ilusión. Cuando vi el mensaje pensé: ¡Guau! Estoy feliz y emocionado”, escribe.

Este joven nació en Kabul, en una familia humilde. Tenía pocos años cuando la guerra de Afganistán -esa que sucedió al atentado contra las Torres Gemelas- obligó a su familia a huir del país y trasladarse a Pakistán. “Vivimos diez años en Peshawar, allí terminé la escuela. Hubo mucha gente que se fue a Pakistán por la guerra, luego regresamos a Kabul otra vez. En mi familia somos solo cuatro, mi madre, dos hermanos y yo. La vida diaria aquí no es fácil aunque Kabul está un poco mejor que otras ciudades de Afganistán, donde todavía hay terroristas”.

– Mi padre murió en la guerra.

– ¿Era combatiente? – me atrevo a preguntar.

– No, él era una persona normal, lo mataron las bombas –dice-. Casi no me acuerdo de mi padre, yo era pequeño en aquel tiempo…

Fue entonces cuando huyeron a Pakistán. “En Peshawar la vida no era fácil para los inmigrantes. No había trabajo, casi lo mismo que aquí [en Kabul]. Mi madre tiene 60 años y siempre está en casa, uno de mis hermanos y yo trabajamos. Mi otro hermano también está en casa, por culpa de la guerra quedó herido en un ojo… Trabajamos para pagar el alquiler y la comida, no tenemos una casa propia. Cuando pienso en mi vida a veces me siento un poco triste y confundido… Sí, la gente pobre tiene problemas en todas partes”.

Fútbol como antídoto. Fútbol como entretenimiento y olvido. “Me encanta el fútbol, a veces juego con algunos amigos y siempre vemos la Liga española y la Champions. La Liga de España es mucho mejor y más grande que las otras”, asegura.

Se podría decir que Afganistán no es un país conectado a internet. De una población de algo más de 30 millones de personas, tan sólo el 5,9 por ciento son usuarios de la red, según el Banco Mundial (BM). En los últimos años, en cambio, sí que ha aumentado considerablemente el uso de teléfonos móviles. En 2002, el BM calcula que había menos de 60.000 mientras que en 2010 ya superaban los 13 millones.

Mustafa Tanha conversa a través de Facebook con su móvil. “Internet aquí es muy caro, yo no tengo internet en casa, de hecho, no tengo ordenador. En Kabul la velocidad de internet no es muy buena y a veces no hay señal. Siempre hay problemas”, lamenta.

Pero por suerte, puede utilizar la más popular de las redes sociales. “Aquí Facebook es libre, si tienes línea de teléfono puedes usar Facebook”, afirma. Y esa es una de las formas “para saber cosas del resto de la gente del mundo y seguir el fútbol”. En Facebook, en los “clubes de internet”, donde suele ir a conectarse, en los bares, en casa o en campos donde instalan grandes pantallas, y cuenta que se reúne mucha gente para ver los partidos.

– ¿Y tenéis liga propia?

– Sí, aquí también tenemos equipos y liga afgana pero está en la posición 122 de la Fifa –señala, como queriendo decir sin mentarlo que no hay mucho nivel. En realidad, al consultar el ranking oficial se puede comprobar que en la actualidad la liga afgana masculina está un poquito más abajo, en el 144, y que a las mujeres se les da algo mejor, 123-.

– ¿Cuándo es el Elche – Real Madrid? – pregunta después de decirme que esa noche están todos preparados para ver jugar al Madrid contra el Schalke.

– El domingo a las 21 horas de España, un poco tarde en Afganistán, allí empezará pasada la medianoche.

– Yo no me acuesto muy pronto por el fútbol –reconoce.

Mustafa Tahna, el seguidor afgano del Elche promete que enviará una foto del partido desde Kabul. “No sé quién ganará pero si gana el Elche CF estaré contento. Nada es imposible”.

Publicado en la revista digital El Taladro el 19 de febrero de 2015

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